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viernes, 30 de marzo de 2018

Lo que sabemos (y no) sobre cómo perder peso

Lo que sabemos (y no) sobre cómo perder peso

La gran variedad de dietas que declaran ayudarte a eliminar los kilos extra suelen caer en dos categorías: baja en grasas o baja en carbohidratos. Algunas empresas incluso establecen que la genética puede decirnos qué dieta es mejor para cierto tipo de gente.

Hace poco, un estudio riguroso buscó poner fin al debate, y sus resultados decepcionaron a ambos bandos. El lado amable, como reportó The New York Times, es que la gente logró perder peso sin importar cuál de las dos dietas siguiera.

Vale la pena examinar el estudio más de cerca para ver qué sí demostró y qué no.

Los investigadores de la Universidad de Stanford reclutaron a más de seiscientas personas (una muestra enorme para un estudio nutricional) cuyas edades oscilaban entre los 18 y los 50 años y un índice de masa corporal de entre 28 a 40 (25 a 30 es sobrepeso y de 30 en adelante es obesidad). Los participantes del estudio debían estar sanos. No tenían que tomar estatinas ni medicamentos para diabetes tipo dos o hipertensión, pues estos pueden afectar el peso o el gasto calórico. Se les asignó al azar una dieta saludable baja en grasas o una dieta saludable baja en carbohidratos y claramente sabían a qué grupo pertenecían.

Todos los participantes asistieron a las veintidós sesiones informativas durante un año en grupos de más o menos diecisiete personas. Al inicio, las sesiones se llevaban a cabo semanalmente y después se distanciaron para que fueran mensuales durante los últimos seis meses. Se incentivó a cada participante a reducir la ingesta del nutriente evadido a 20 gramos por día durante las primeras ocho semanas; después los participantes agregaron grasas o carbohidratos poco a poco a su dieta hasta que llegaron al nivel más bajo de ingesta que consideraron que podían mantener a largo plazo.

Todos recibieron seguimiento durante un año (lo que significa una eternidad para un estudio nutricional). Todos fueron motivados a incrementar al máximo su ingesta de verduras, a disminuir el azúcar añadida, las harinas refinadas y el consumo de grasas saturadas, así como a enfocarse en alimentos integrales mínimamente procesados. También se alentó a los participantes a cocinar en casa tanto como pudieran.

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