domingo, 11 de marzo de 2018

Qiu Jin, decapitada por las fuerzas imperiales, fue la ‘Juana de Arco china’



Con una fascinación por el vino, las espadas y la fabricación de bombas, Qiu Jin no era como la mayoría de las mujeres nacidas a finales del siglo XIX en China. De niña, escribió poesía y estudió sobre heroínas marciales chinas como Hua Mulan (sí, esa Mulan, como la de la película de Disney), y soñaba con algún día ver su propio nombre en los libros de historia.

Sin embargo, sus ambiciones se contraponían a la profundamente arraigada sociedad patriarcal china, que sostenía que el lugar de una mujer era el hogar. Qiu no se rindió y se convirtió en una de las primeras chinas defensoras de la liberación de las mujeres. Desafió con ferocidad las prevalecientes normas de género y de clase del confucionismo al quitarse las vendas de los pies, vestirse con vestimenta pensada para hombres y abandonar a su joven familia para educarse en el extranjero.

Su legado como una de las revolucionarias y feministas pioneras en China se consolidó el 15 de julio de 1907, cuando las fuerzas del ejército imperial la decapitaron a los 31 años, acusada de conspirar para derrocar al gobierno dirigido por manchúes de la dinastía Qing. Fue su último acto de resistencia y posteriormente le ganaría un lugar en el panteón de los mártires revolucionarios chinos.

Al día de hoy, a menudo se le llama la “Juana de Arco china”.



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