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lunes, 16 de abril de 2018

El Arte soviético en 1923, y el arte de la propaganda soviética (Afiche)

Imagen de historia-arte.com

Sobre lo mucho encontrado en mis indagaciones, desde hace bastante tiempo, conservo la siguiente pesquisa: un texto escrito desde Rusia sobre el Arte de aquellas tierras lejanas y ahora, además, en el tiempo... ya que se publicó en 1923 en una revista española. Léase:

El arte en la Rusia de los Soviets

En la Rusia zarista, el arte desde todos sus aspectos era exclusivamente un privilegio de las clases dirigentes; toda cultura artística, musical, el teatro mismo, permanecían inaccesibles a las masas. Uno de los propósitos del gobierno de los Soviets, es el de hacer el arte accesible a todos, mezclándolo a la vida de las masas trabajadoras y dándole nuevas bases para que el proletariado pueda extraer de él nuevas fuerzas. Al mismo tiempo que se preocupa en crear un teatro nuevo, esencialmente proletario, el gobierno sovietista procura familiarizar al proletariado con las formas más perfectas del arte. Lo primera dificultad que se presentó para la realización de esta empresa, fué la creencia de hombres de talento, dentro del mundo artístico, que supieran comprender sus deberes frente a la Rusia sovietista, llevando al éxito la iniciativa. Con el tiempo, se ha ido descubriendo entre los obreros artistas un pequeño grupo de hombres competentes para ayudarnos a dar al arte una sólida base.

Hasta ahora, se ha hecho mucho para democratizar el teatro; los repertorios de los grandes teatros se han depurado, tratando de hacer frecuentar a los trabajadores las obras maestras del teatro clásico. Un precio único se ha fijado para todas las localidades, y en todas las salas, lo que significa un paso hacia la completa abolición de toda renta para los espectáculos. Considerando que el teatro es un instrumento de educación y de propaganda, se aspira a hacerlo gratuíto como la escuela. Paralelamente el repertorio clásico, poco a poco se va desarrollando un nuevo repertorio revolucionario. El gran impulso dado al teatro, ha despertado en las clases obreras tal interés por la creación dramática, que son numerosos los teatros surgidos espontáneamente.

Se trata también de hacer apreciar a las grandes masas laboriosas las obras de los genios musicales. Se efectúa una educación musical extensiva, y se dan facilidades para la creación de una música nueva, que responda al espíritu de la época. Varias orquestas del Estado, organizadas por los Soviets, han dado en provincias, desde 1919 hasta 1920, ciento setenta conciertos de música sinfónica clásica, y alrededor de doscientos de música variada. Los conciertos tuvieron un éxito enorme entre los obreros como entre los soldados rojos. Además, se han fundado una cantidad de escuelas nacionales; por una que había antes de la Revolución; funcionan hoy unas setenta y cinco, abiertas a todos. En fin, la educación musical se completa con la organización de masas corales en las escuelas y jardines infantiles, así como en las escuelas nacionales.

A la par del teatro y de la música, se fomenta las bellas artes, arte puro y arte aplicado, que adquieren día a día mayor desarrollo. Las exposiciones familiarizan a los trabajadores con todas las principales escuelas, pues también en el dominio de las artes se deja amplia libertad a todas las tendencias. El contacto continuo con las masas obreras, es un regulador bastante seguro para que el arte no sufra alguna desviación malsana.

Sabido es también, que una de las más imperiosas actividades del Comisariado de la Educación, es su obra de conservación y de protección de los museos y monumentos del pasado. Después de la Revolución, ha crecido considerablemente el número de museos, y sus colecciones enriquecidas con muchísimos tesoros, que estaban escondidos a los ojos del pueblo en los grandes palacios, y ahora se han vuelto propiedad de todos los trabajadores. En la actualidad 119 museos contra 31 que había en 1917.

La propaganda por afiches

En la Rusia sovietista se utiliza a los afiches para la difusión de los principios comunistas.

Ultimamente, en una de las salas del ex Palacio de Invierno, se instaló una nutrida exposición de afiches de propaganda. Mientras en las otras salas de la antigua residencia de los zares, se ven retratos de éstos en los muros, de chambelanes y de mariscales con magníficos uniformes, en la sala de la exposición se veían marinos y soldados rojos, campesinos, obreros de las usinas, mineros, albañiles, en una palabra, todos los combatientes del inmenso ejército del trabajo!

En lugar de los carteles empleados por la burguesía para mantener sometido al proletariado, los comunistas rusos utilizan estos afiches, de positivo valor artístico, como medio de agitación. "Ellos -ha dicho Lounatcharsky- harán penetrar más en el espíritu del trabajador las ideas que adquiere en los meetings."

Grandes afiches blancos y de colores, incitan al pueblo a defender la Revolución. Otros están dedicados a los cosacos, cuyo peso se hace sentir en la lucha de clases. -"¿Con quién estás tú, cosaco, con ellos o con nosotros?" -pregunta en un cartel un obrero a un habitante de la "stanitza", señalando a un montón de generales y banqueros.

Un sitio especial se reservó a la propaganda para socorrer a los soldados rojos. "Camarada -dícen las leyendas- no se olvide del soldado rojo que está en el frente."

Muchos de los afiches explican a los campesinos el sentido de los decretos, y popularizan las tesis del comunismo.

La lucha contra la ignorancia, ocupó también en la exposición un espacio preferido, y permanentemente se insiste en esta campaña. Esto desvanecerá las calumnias con que la prensa rica infama a la República de los Soviets, presentándola como amiga de la ignorancia de las masas. Los afiches alusivos, se reparten por millares y millares, llevando al convencimiento del pueblo que la ignorancia es primero de los crímenes contra la humanidad. "Para poseer más, es preciso producir más, y para producir más es necesario instruirse más".

"El analfabeto es como el ciego, por todas partes le esperan precipicios y desgracias". Día de la propaganda sovietista? ¡La ciencia para todos!" Tal es el estilo en que están redactadas muchas leyendas.

R. G.

Moscú (Rusia).

Desde Rusia. El arte en la Rusia de los Soviets [Revista de Bellas Artes, enero de 1923]


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Pesquisado y publicado por Señor de Cascales. + Info del autor, AQUÍ

Nota: Un Afiche es, dicho muy resumidamente, un reclamo publicitario. Con más arte que cualquier otro 'aviso' anunciador. Un texto por medio del cual se difunde un mensaje para promover un servicio o producto; o, bien, invitar a participar en algo o actuar de cierta forma. Convencer al lector de algo determinado. Lo dicho: propaganda... con más arte.


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