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lunes, 7 de mayo de 2018

Edith Wharton: Hemingway sin diferencia


Edith Wharton (:Nueva York,1842 – Saint-Brice, Seine-et-Marne, 1937) fue una escritora estadounidense. Su nombre de soltera era Edith Newbold Jones, y nació en el seno de una familia adinerada durante la guerra civil americana. Su pertenencia a la clase alta anglosajona determinó el ambiente y la creación de personajes en sus novelas, en 1907 se instaló en París. Por servicios rendidos a Francia durante la I Guerra Mundial le fue concedida la orden de la Legión de Honor. Fue la primera mujer doctorada en Letras por la Universidad de Yale, y en 1930 fue nombrada miembro de la Academia Americana de Artes y Letras. además de que su estancia en París e Italia llevó a compartir sociedad con miembros de la más alta aristocracia europea.

En 1885 se casó por conveniencia con Edward Wharton, un banquero del que se divorció en 1913. Ella era la contradicción hecha literatura. Con un gusto por lo gótico y un agudo sentido del humor, fue conocida en particular por su faceta de novelista, por obras como “La casa de la alegría”, “Ethan Frome” o “La edad de la inocencia”, por cuyo título fue la primera mujer en obtener el Premio Pulitzer. A lo largo de su vida escribió más de cuarenta libros, decenas de relatos, libros de viajes y poemas. Precisamente si de algo no entendía Edith Wharton era de límites. Presa de un espíritu aventurero, puestos a elegir entre una cuerda floja y una cama de plumas llegó a afirmar que elegiría la cuerda floja. Heredera de una amplia fortuna, que derrochó su marido con sus amantes, atravesó el océano Atlántico sesenta y seis veces, recorrió la línea del frente durante la Primera Guerra Mundial en una motocicleta y tuvo su propio coche.

Wharton, viajó a España en varias ocasiones e, incluso, llegó a recorrer el Camino de Santiago dos veces, también fue una de las primeras mujeres en divorciarse. "La tentación es caer en su vida", explica ahora Clara Obligado. Pero también es difícil no hacerlo. Conocidas fueron sus relaciones con el periodista William Morton Fullerton, la cantante de ópera Camilla Chabbert y la poetisa Mercedes de Acosta. Mujer bisexual, elegante dama, intelectual de primera categoría, escritora de tratados de diseño y moda, amante de lo doméstico, amiga de los hombres, conservadora de derechas y declarada antifeminista en la época del sufragismo universal, su vida estaba repleta de contradicciones y su literatura era "profundamente progresista a unos niveles que asustan".

Desde su primer cuento, "Las vistas de la señora Manstey", estas historias muestran una evolución tanto temática como en el estilo. Ella tiene "una vertiente muy gótica -analiza Cotro-, porque era una enamorada de los cuentos de fantasmas y muy espiritual también. Con una sensibilidad por lo misterioso y lo oculto que aparece también en sus relatos. Es bastante evidente.

Aunque no se sabe quién influyó a quién, amiga íntima de Henry James, de quien se dice fue su mentor, Edith Wharton, cosechó su popularidad como escritora profesional, llegando a acumular cierta fortuna. Al contrario que las hermanas Brontë, Austen y George Eliot, ella sí disfrutaba de esa habitación propia de la que habló Virginia Woolf en 1928. Sin embargo, y a pesar de ello, esa independencia que le permitió escribir con ciertas libertades y asumir sus viajes no se tradujo en su exposición de algunas ideas, en su alianza con los hombres y su rechazo feminista, lo que le pasó cierta factura.

Crítica especialmente con su propia clase, Wharton, que colaboró durante la I Guerra Mundial con la Cruz Roja, creó escuelas de formación para mujeres, ayudó a los refugiados y buscó trabajo para los desempleados, era, en realidad, "la escritora de la gente normal y de las señoras". Primera mujer nombrada Doctor honoris causa por la Universidad de Yale, Clara Obligado reivindica que "hay que mirarla de nuevo. No vais a encontrar a una mujer clásica hablando de bordados". Incluso, considera, que entre ella y Hemingway, por ejemplo, no existía apenas diferencia. "La teoría del iceberg está. Todos estos grandes avances de la literatura están en Edith Wharton, pero contados como una señora".

Sus historias trazan retratos de pintores y de viajes, reflexionan sobre la vida cotidiana, el oficio de la escritura y el espacio de la casa como metáfora. “Resulta teóricamente apasionante y mucho más divertida que los grandes autores de la época”. En "Copia", la autora escribe: "No me hables de vivir en el corazón de mis lectores. Los dos sabemos qué clase de casa es esa. Ya ves, no tardaré mucho en ser un clásico. Encuadernada en colecciones y guardada en lo alto de la estantería". No estaba muy desencaminada. Murió en Francia en 1937, donde había trasladado su residencia en 1905, y su lugar, de algún modo, como el de su personaje, siempre fue ese. Junto a los grandes escritores. Entre las mesillas de noche y los estantes de las amplias, y pequeñas, bibliotecas personales.

Bibliografía

1903 Santuario
1905 La casa de la alegría
1911 Ethan Frome
1913 Las costumbres nacionales
1915 Francia combatiente
1916 La campanilla de la doncella y otros relatos
1916 Las hermanas Bunner
1920 La edad de la inocencia
1920 L’edat de la innocència
1921 La solterona (Edición Impedimenta)
1925 La renuncia
1928 Los niños
1930 El diagnóstico
2001 Antología del cuento norteamericano
2015 Cuentos inquietantes

Marjo Garel para El Humanista

Fuentes: Epub libre; El Cultural, Biografías y vidas y otros

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