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miércoles, 9 de mayo de 2018

En Noche Buena me suicido



Voy a hablar de nosotros, la gente normal: los Juan Nadie. Si les preguntaran cómo es el Juan Nadie corriente, no podrían decirlo porque... es un millón de cosas. Es el señor grande y es el señor pequeño, es ignorante y es sabio; es esencialmente honrado, pero tiene un grado de ladrón dentro de sí. Rara vez entra en una cabina telefónica sin mirar en la ranura por si alguien se ha dejado diez céntimos. Es el hombre para quien redactan los anuncios, aquél a quien todo el mundo vende cosas, aquél que siempre acaba pagando el pato, y es la mayor fuerza del mundo. Sí señor, somos una gran familia los Juan Nadie. Somos los humildes que teníamos que heredar la Tierra.

Los Juan Nadie están en todas partes y han existido desde siempre: hemos construido las pirámides, hemos visto a Cristo crucificado, extraído metales para los emperadores romanos, navegado en las carabelas de Colón... Sí señor, hemos estado allí aportando nuestro grano de arena desde los inicios de la Historia del mundo, y en nuestra lucha por la libertad hemos golpeado la lona muchas veces, pero siempre hemos vuelto a la lucha porque somos el pueblo y somos fuertes. La gente libre podemos cambiar el mundo si nos lo proponemos. Sé que muchos de ustedes se preguntan: ¿Qué puedo hacer?, sólo soy un hombre, yo no cuento. -Pues se equivocan. Tenemos que actuar todos juntos y lanzarnos. No podremos ganar el juego si no hacemos un trabajo de equipo, y ahí es donde aparece cada Juan Nadie. Depende de él el unirse a su compañero, y su compañero de equipo, amigos míos, es la persona que tiene al lado. Su vecino es una persona terriblemente importante... Para la mayoría de ustedes, su vecino es un extraño... Pero ahora ya no puede ser extraño nadie que forme parte de su equipo. Así que derriben esos setos que les separan. Derríbenlos, y derribarán todos los odios y prejuicios. Sí, amigos míos: los mansos heredará la Tierra cuando los Juan Nadie comiencen a amar a sus vecinos. Y será mejor que empiecen ahora: no esperen a que se haga de noche. Despierta, Juan Nadie. ¡Eres la esperanza del mundo!

Parte del discurso de la gran película "Juan Nadie" de Frank Capra; director muy crítico, adelantado a su tiempo como visionario, en cuanto a lo social se refiere. Enorme y sobrecogedor, como acertado, alegato y mayor mensaje.

Cine Clásico.

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