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miércoles, 23 de mayo de 2018

Luis de Góngora y Argote: un hombre a un verso pegado


Biografía

Luis de Góngora y Argote (nacido Luis de Argote y Góngora​ Córdoba,11 de julio de 1561-ibidem, 23 de mayo de 1627) fue un poeta y dramaturgo español del Siglo de Oro, máximo exponente de la corriente literaria conocida más tarde, y con simplificación perpetuada a lo largo de siglos, como culteranismo o gongorismo, cuya obra será imitada tanto en su siglo como en los siglos posteriores en Europa y América. Como si se tratara de un clásico latino, sus obras fueron objeto de exégesis ya en su misma época.

Nació en la antigua calle de Las Pavas hoy Tomás Conde, en una casa propiedad de su tío Francisco Góngora, racionero de la catedral, situada en el lugar que hoy ocupa el número 10 de la calle, aunque siguen existiendo dudas sobre estos datos. Era hijo del juez de bienes confiscados por el Santo Oficio de Córdoba don Francisco de Argote y de la dama de la nobleza Leonor de Góngora. y un día después fue bautizado por Bartolomé Pérez de Velasco en la parroquia del Sagrario. Su padre, Francisco de Argote, era hijo de Alonso Fernández de Argote, veinticuatro de la ciudad, y de su segunda esposa, Leonor de Angulo y Aranda, hija de Alonso de Aranda, alcaide de Montilla. Otros hermanos de Góngora fueron Alonso, nacido en 1565 y muerto en la niñez, y María de Argote Ponce de León, que casó con Juan de Argote y Sepúlveda, veinticuatro de Córdoba, muerto en 1617 sin descendencia. Surgieron varios rumores acerca de la condición de conversos de los Falces, vertidos por un vecino maldiciente en pruebas para la familiatura de la Inquisición de Gonzalo de Saavedra, cuñado de Góngora (1590), se reducía la supuesta ascendencia judaica de la familia que mencionan sátiras atribuidas a Quevedo. Otras dificultades, asimismo superadas pronto, durante las pruebas de Francisco de Argote y Góngora, a quien su tío Luis le consiguió un hábito de Santiago (1622), se debieron a la enemistad personal del marqués de Priego y del inquisidor Jiménez de Reynoso.

Nada seguro se sabe de la niñez de Góngora. Según un documento, se descalabró al caer de un muro en la Huerta del Rey y estuvo desahuciado hasta que le llevaron las reliquias de san Álvaro. A fines de octubre de 1576, a sus quince años, acompañado del bachiller Francisco de León, como ayo, viajó a estudiar a la Universidad de Salamanca, donde llamó ya entonces la atención como poeta se instaló en casa del bachiller in utroque Jerónimo de Aguilera, y se matriculó en Cánones. Su tío corrió con los gastos. En los siguientes cursos tuvo a su servicio al propio Aguilera como ayo, un ama y un criado. En el curso de 1579 a 1580 se matriculó entre los estudiantes “generosos”. El último en que se documenta su presencia en Salamanca es el curso 1580-1581. Por pérdida de los libros de registro, se ignora qué grado universitario pudo alcanzar.

De 1580 son los más antiguos poemas de Góngora cuya fecha transmite el manuscrito Chacón, entre ellos, el primero impreso: una canción en esdrújulos publicada al frente de Os Lusiadas en versión del sevillano Luis Gómez de Tapia. También el romancillo “Hermana Marica”. Fue elegido en varias ocasiones diputado de Cabeza de Rentas, de Hacienda Capitular, clavero del Tesoro, adjunto del obispo para causas de prebendados y secretario del Cabildo. El mismo año realizó un viaje a Granada, que repitió al año siguiente. En octubre de 1586, murió su tío Francisco. Góngora se comprometió a pagar la dote de su hermana María, tal como había hecho en 1579 con Francisca, y hará en 1594 con Juan, siguiendo con la tradición familiar de la protección oblicua que también practicará más tarde con sobrinos y sobrinas. En 1587, arrendó unas casas del Cabildo en la calle de la Feria. En la primavera de 1588, viajó a Toledo y Madrid. En julio comenzó la visita pastoral del obispo Francisco Pacheco, quien sometiendo a interrogatorio a los miembros del Cabildo, Góngora resultó con acusaciones leves: asistía poco al coro, formaba en el corrillo del Arco de Bendiciones, gustaba de toros, se relacionaba con gente de teatro y escribía coplas profanas. El poeta se disculpó con humor, y la pena se redujo a 4 ducados. En septiembre murió su madre, Leonor de Góngora. Al aspirar el inquisidor Reynoso a una ración vacante en la catedral, en 1589, Góngora fue nombrado para hacer la información preceptiva en Mazuecos (Palencia), a su regreso cayó enfermo en Madrid. En 1585, su tio Francisco de Góngora que había renunciado en su sobrino a la ración que disfrutaba en la catedral de Córdoba. Luis pasó sin obstáculos las pruebas de limpieza, recibió las órdenes mayores y el 21 de febrero se convirtió en racionero.

Desde 1589 viajó en diversas comisiones de su cabildo por Navarra, León (Salamanca), Andalucía y por ambas Castillas (Madrid, Granada, Jaén, Cuenca o Toledo). Compuso entonces numerosos sonetos, romances y letrillas satíricas y líricas, y músicos como Diego Gómez, Gabriel Díaz o Claudio de la Sablonara le buscaron para musicar poemas​. También por comisión del Cabildo viajó a Madrid en 1591, con el doctor Frómesta, para visitar a Fernando de Vega, electo obispo de Córdoba. En 1592 fue de nuevo a Madrid para negociar el traspaso de la veinticuatría de su difunto cuñado Gonzalo de Saavedra a su hermano Juan de Góngora. En 1593, junto con el canónigo Alonso de Venegas Cañaveral, se desplazó a Salamanca a dar la obediencia del Cabildo al obispo cordobés Jerónimo Manrique. Allí cayó enfermo de nuevo y llegó a hacer testamento; de este viaje han quedado dos sonetos. Y en 1596, asimismo con Venegas, saludó al obispo electo Francisco de Reinoso en Husillos (Palencia).

Hasta entonces, su obra poética consistía sobre todo en romances líricos y burlescos, letrillas satíricas y sonetos, de los que los amorosos están hechos a imitación de los petrarquistas italianos. Aparte de los ya mencionados, hay que señalar la letrilla “Ándeme yo caliente”, el soneto dedicado a Córdoba, varios satíricos sobre Madrid y los dedicados al monasterio de El Escorial y a Cristóbal de Moura, junto con otros poemas que lo muestran aficionado al juego y bien relacionado con poetas como Juan Rufo o Luis de Vargas. Y aunque impresos sin nombre de autor, son ya numerosos los romances de Góngora que circulan en las distintas partes de Flor de varios romances que luego confluirán en el Romancero General de 1600 y ediciones posteriores. Libros como La Galatea, de Cervantes (1584), y las Rimas de Espinel (1591) dan fe de su temprana fama como poeta.

En 1597, viajó a Madrid y allí, en cumplimiento de un voto hecho durante una enfermedad, compró una tela para ofrecer a la imagen de la Virgen de Villaviciosa (Córdoba), lo que dio lugar a un pleito con una vecina. Comenzó su rivalidad con Lope de Vega, a quien disparó sátiras a lo largo de veinte años; Lope, por su parte, le tributó elogios y, de vez en cuando, alguna burla indirecta.

En 1602, arrendó la Huerta de don Marcos, propiedad del Cabildo, situada al noroeste de Córdoba, en el valle de Pedroches, por los días de su vida y los de su sobrino Luis de Saavedra. También comisionado por el Cabildo, informó favorablemente sobre la construcción del teatro de Comedias de la Cárcel Vieja en Córdoba. En abril de 1603, viajó a Cuenca para hacer la información de limpieza del licenciado Pedro de Zamora, aspirante a una ración catedralicia; de ese viaje ha quedado un romance. De un a viaje a Valladolid, en 1603, quedan poemas fúnebres a la duquesa de Lerma y otros en burla de la ciudad, como la letrilla “¿Qué lleva el señor Esgueva?”, que provocó el primer ataque de un joven entonces desconocido: Francisco de Quevedo. Allí encontró a los condes de Villamediana, Lemos y Salinas y al poeta antequerano Pedro Espinosa, que preparaba sus Flores de poetas ilustres que fue impreso dos años después, contiene treinta y siete poemas de Góngora. El padre de Góngora, murió en 1604. En noviembre de 1605 su sobrino Francisco de Saavedra, falleció como consecuencia de una reyerta. Al obispo Laguna, muerto en 1606, le sucedió fray Diego de Mardones, protector del poeta, a quien compuso villancicos entre 1609 y 1615. Hizo amistad con el marqués de Ayamonte, a quien dedicó varios poemas y visitó en Lepe (Huelva) en 1607, en el mismo viaje visitó al cardenal Niño de Guevara en Sevilla y al conde de Niebla en Ayamonte.

Nuevamente comisionado por el Cabildo en 1609 viajó a Madrid, Alcalá de Henares, Burgos, Salvatierra de Álava, Pamplona y Pontevedra, para averiguar la limpieza del aspirante Diego Pardo. Al regreso visitó en Monforte al conde de Lemos, de quien se hablaba como futuro virrey de Nápoles; Góngora en algún soneto dio a entender que esperaba acompañarlo. De Madrid volvió a Cuenca, ciudad que ahora le inspiró alguna sátira, como también el reino de Galicia. En febrero de 1610 viajó a Sevilla para participar en la beatificación de san Ignacio. En septiembre arrendó unas casas del Cabildo en la plazuela de la Trinidad, colación de Todos los Santos; a fines de ese año escribió dos poemas a la toma de Larache, una canción de lenguaje especialmente complejo y unas décimas. En 1611 cedió sus beneficios de Cañete, Santaella y Guadalmazán a su sobrino Pedro de Góngora, y nombró a otro, Luis de Saavedra, coadjutor y futuro sucesor de su ración en la catedral. Liberándose así de la asistencia al coro, aunque disminuía sus ingresos, cifrados hasta entonces en unos 1.450 ducados anuales. Murió la reina Margarita, y Góngora le dedicó varios poemas fúnebres y alguno burlesco a ciertos túmulos andaluces levantados en su honor. De 1612 data su Fábula de Polifemo y Galatea, y de 1613-1614 las Soledades, que quedaron incompletas. Ambos poemas elogiados por Pedro de Valencia; el segundo, divulgado en la Corte por Andrés de Almansa y Mendoza, provocó un gran revuelo que culminó en el Antídoto del poeta Juan de Jáuregui, contra el que arremetieron amigos y defensores de Góngora. En 1613, se publicó en Córdoba su comedia Las firmezas de Isabela. Al año siguiente ejerció como jurado en las fiestas cordobesas a la beatificación de santa Teresa, a las que contribuyó con un romance jocoso presentado bajo seudónimo. Compuso un epitafio a El Greco y dos sonetos burlescos a la toma de la Mamora. Viajó a Toledo en 1616 para participar en fiestas patrocinadas por el tío del duque de Lerma, cardenal de Sandoval y Rojas, a quien Góngora cantará en el Panegírico, también inacabado.

En abril de 1617, trasladó su residencia a Madrid, viajó a Lerma, fue nombrado capellán de honor del Rey y se ordenó sacerdote en marzo de 1618. Ese año compuso la Fábula de Píramo y Tisbe, uno de sus poemas preferidos y el primero que mezcló lo popular y lo culto, lo serio y lo burlesco. En julio, gracias a su protector Rodrigo Calderón, tomó posesión en su nombre del patronato del monasterio y capilla mayor del convento de la Merced, legado al marqués de Sieteiglesias por la marquesa del Valle. Su situación económica, cada vez más apurada teniendo que mantener casa, coche y criados con apenas 820 reales al mes, enviados desde Córdoba por Cristóbal de Heredia, su arrendatario . Pretendió sin éxito la chantría de Córdoba para él y la Caballeriza Real para su amigo Francisco de Corral. En 1619, dedicó el primer poema a Antonio Chacón, señor de Polvoranca, que lo hizo retratar por un pintor belga cuyo nombre se desconoce; Góngora lo conmemoró en un soneto de 1620. En distintas formas métricas cantó los amores del príncipe Felipe y su esposa Isabel de Borbón y, en 1621, lamentó la muerte de Felipe III y Rodrigo Calderón. Empezó con buen pie su cortejo al conde de Olivares. En 1622, obtuvo un hábito de Santiago para su sobrino Francisco. Ese mismo año, Velázquez, por encargo de su suegro, pintó un retrato de Góngora “que fue muy celebrado en Madrid”, según el mismo Pacheco; es el que tuvo en depósito el marqués de la Vega-Inclán y hoy se encuentra en el Fine Arts Museum de Boston. Por esas fechas, Antonio de Herrera esculpió en barro el busto del poeta que se conserva en la Casa de la Moneda, o más bien el modelo sobre el que éste fue vaciado en yeso tal vez por Roberto Michel, escultor de cámara de Fernando VI y Carlos III. En 1623, Góngora consiguió un segundo hábito que destinó para un hijo de su sobrina María de Saavedra. Tras la muerte de sus amigos Rodrigo Calderón y los condes de Lemos y Villamediana, se sintió desolado y quiso regresar a su tierra, pero la pensión prometida por el valido le hizo desistir mientras suplicaba en cartas y sonetos autocompasivos. Pensando en publicar en 1625 encargó a Heredia la compra de un cartapacio con su obra, que se propuso corregir; desistiendo del intento por no desairar a uno de los dos nobles interesados en la dedicatoria. En marzo de 1626, sufrió un ataque cerebral; la Reina le envió sus médicos. El día 29 otorgó testamento; uno de sus albaceas era el predicador y poeta fray Hortensio Félix Paravicino. Llego en octubre a Córdoba, enfermo y desmemoriado. Hizo donación de sus obras a su sobrino Luis, quien parece ser, no se ocupó de ellas. Murió el domingo 23 de mayo de 1627 en las casas que fueron de Juan de Mora, en la plazuela del convento de la Trinidad, que había arrendado al Cabildo en 1610. Sus restos yacen en la capilla familiar de San Bartolomé, en la mezquita-catedral. En diciembre se estamparon las Obras en verso del Homero Español, recogidas por Juan López de Vicuña, título que indica el nivel alcanzado por su fama, aunque fue, en parte, el motivo de que la Inquisición retirase el libro, impreso sin nombre de autor. Al año siguiente, su amigo Antonio Chacón mandó copiar en fina vitela el cartapacio revisado y anotado por el poeta, y se lo entregó al conde-duque; llevaba al comienzo una vida de Góngora escrita por Paravicino y un grabado hecho sobre el retrato de 1620. En 1633, Gonzalo de Hozes publicó de nuevo las obras de Góngora en una edición de la que derivan las restantes del siglo XVII, excepto las que incluyen comentarios. Los manuscritos que las contienen son muy numerosos.

Marjo Garel para el HUMANISTA.

Fuentes: Biografías de la R.A.H; Wikipedia; Canal Historia y otros.

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